sábado, 2 de abril de 2011

Miércoles, 23 de marzo

El miércoles pasado, 23 de marzo, nos tocaba realizar la sexposicione sorales sobre los personajes que cada grupo se había inventado; pero los chicos no tenían las nociones básicas de cómo hacerlo y se imponía una explicación acerca de cómo debían hablar en público y qué aspectos debían tener en cuenta.
Además, el grupo requería una reflexión acerca de la convivencia dentro del aula, sobre todo, referida a la relación entre profesor-alumno. Después de charlar tranquilamente sobre este aspecto y poner en común los distintos puntos de vista sobre el comportamiento de alumnos y profesores (las confianzas que a veces se toman los alumnos con nosotros, cómo dirigirse unos a otros, si nosotros escuchamos o no lo que necesitan...) expliqué en la pizarra las características de una exposición oral, destacando puntos como: el lenguaje corporal, la comunicación no verbal, la estructura que ha de tener una exposición (cómo empezar, cómo terminar...), etc.
Para que todo ello lo tuvieran más claro, copié un esquema en la pizarra y les obligué a que lo anotaran en sus libretas. Después, les indiqué que debían distribuirse la exposición oral entre los tres miembros que formaban el grupo, y que un modo fácil de hacerlo podría ser el siguiente: uno se encargaría de los aspectos físicos, otro de los psicológicos, y otro de las aficiones del personaje y otros datos.
Con esto, terminamos la reunión.

COSAS QUE VALORÉ
- Mientras les estaba haciendo la reflexión sobre su comportamiento, escuchaban atentamente. Luego, supieron justificar y aportar su visión sobre lo que sucedía en las clases.
- Tienen la capacidad de tomarse las cosas positivamente, y saben ver con humor sus defectos (no siempre, pero la mayoría de las veces, sí).
- Están adquiriendo hábitos de escucha y de trabajo en el aula.

TENGO QUE MEJORAR
- Los chicos deberían haber contado con una hoja de evaluación en la que figuraran los distintos puntos que iba a valorar en la exposición oral.
- No es suficiente con escribir un esquema en la pizarra, tendría que ofrecer un modelo real de exposición oral (tal vez a través de un podcast o un vídeo ya grabado en el que pudieran ver aspectos positivos y puntos que mejorar...). En este caso, habría una actividad intermedia en que tuvieran que valorar, a partir de un aplantilla, la exposición vista. Esta sería el punto de partida para la reunión siguiente.
- Les anuncié que grabaría sus exposiciones orales para después escucharlas y analizar sus errores; y no lo hice. Siempre que anuncie que realizaremos una actividad, luego la hemos de hacer.
- Hoy es el segundo día que no escribe nadie el acta de la reunión.